Defina la decisión antes de elegir un camino
Anote por qué podría vender, cuándo preferiría haber terminado, qué trabajo puede asumir de forma realista y qué resultado le importa más. Un precio de venta más alto puede implicar preparación, visitas, financiamiento, concesiones y más tiempo pagando los gastos de la casa. Un camino más sencillo puede cambiar parte de la exposición en el mercado por menos pasos. Ninguno es automáticamente el correcto.
- El estado de la propiedad, quién vive en ella, el acceso y los daños que conozca
- Los dueños registrados, la información de la hipoteca, gravámenes, sucesión (probate) u otras preguntas sobre el título
- Los plazos que prefiere, lo que necesita para mudarse y cuántas reparaciones o visitas puede aceptar
Compare algo más que el monto de la oferta
Pida suficiente información para comparar el dinero neto que probablemente recibirá y sus responsabilidades. Revise las comisiones o cargos por servicio, los créditos por reparaciones, las concesiones del vendedor, los costos de cierre, los impuestos, la liquidación del préstamo, los depósitos, las condiciones (contingencias) y los términos de entrega de la propiedad. Algunas cifras seguirán siendo estimados hasta que la compañía de título o el profesional de cierre las confirme.
- ¿Quién es el comprador y puede mostrar una prueba de fondos creíble?
- ¿Se puede ceder el contrato a otra persona, y qué derechos de revisión (due diligence) o de cancelación aplican?
- ¿Quién elige y paga a la compañía de título o de cierre, y cuándo se transfiere el dinero?
Una venta directa es una opción
Un propietario puede hablar con un agente para poner la casa en venta, venderla sin agente, considerar ponerla en venta tal como está o revisar la propuesta de un comprador directo. Puede explorar más de un camino. Asegúrese de que cada promesa importante quede en el contrato y busque asesoría legal, fiscal, de título u otra asesoría profesional independiente cuando la situación lo requiera.
Este material es informativo y de carácter general. Las preguntas sobre contratos, asuntos legales, impuestos, título de propiedad, sucesión (probate), ejecución hipotecaria, inquilinos, seguros, seguridad y el estado de la propiedad pueden requerir la asesoría de un profesional calificado.


